Kuélap, hogar de la “gente de las nubes”

Por fin llegamos al departamento Amazonas, justo en la frontera entre el norte de los Andes peruanos y la selva amazónica. Allí se encuentra Kuélap, una impresionante fortaleza en lo alto de una montaña (a unos 3000 msnm), perteneciente a otra cultura precolombina de curioso nombre, los Chachapoyas, que habitaron esta zona entre el 800 y el 1470 d.C. aproximadamente, cuando fueron conquistados por los incas, aunque no completamente subyugados.

Poca cosa se sabe de esta cultura, excepto que resultaron una dura piedra de roer para los incas en su afán de conquista, y que supuestamente se aliaron con los españoles para vencer al Imperio Inca. Fueron grandes comerciantes y guerreros y constituyeron una de las culturas más avanzadas de la selva del Perú.

Además de Kuélap, dejaron numerosos testimonios a lo largo del valle del río Utcabamba, pero nosotros, sobretodo por falta de tiempo (en muy poquito se nos acaba lo bueno), sólo visitamos Kuélap.

Para llegar, vivimos otra de nuestras bonitas odiseas. Autobús de 6 horas y pico desde Cajamarca a Celendín, un pueblo sólo conocido por ser de paso obligado para los pocos viajeros que optan por esta ruta. Después de pasar la noche allí, y debido a que la carretera que une Celendín con Tingo (a los pies de Kuélap) se encontraba en obras, salimos mucho más tarde de lo esperado. Después de otro largo viaje de casi 9 horas por una carretera digna para los más valientes, llegamos al Tingo. Y ya pronto por la mañana del día siguiente, decidimos subir a pie hasta la fortaleza.

En todo este tiempo hemos andado muchísimos quilómetros; hemos subido y bajado montañas; hemos entrenado las piernas y acostumbrado nuestro cuerpo al esfuerzo. ¡Pero como esta subida no ha habido ninguna! Cabe decir aquí que ésta no es la única manera de acceder a Kuélap… ¡también teníamos la opción de subir por el otro lado en un colectivo!

Fue una dura subida que luego se vio recompensada por la visita a las ruinas de Kuélap. No está clara la función de la ciudad, rodeada de una gran muralla de 20 metros de altura. Se dice que sirvió de residencia de la élite religiosa; también se ha dicho que era un lugar de refugio; o que simplemente era una ciudad fortificada. Se dice, que para construirla se utilizaron más piedras que para la de la Gran Pirámide de Egipto. Aunque mucho de lo que había no ha soportado el paso del tiempo, es impresionante imaginarse donde vivía esta gente entre las nubes. Pero lo que más nos sorprendió es que a pesar de ser conocido como el “Machu Picchu del norte”, todavía no es tan turístico como cabía esperar.

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Por cierto, estamos seguro que lo único que recordaréis de todo lo que os acabamos de contar es el nombre de la cultra: ¡CHACHAPOYAS!

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