La tranquilidad de Huanchaco y el culto al mar en Chan Chan

Seguimos nuestro recorrido hacia el norte del país. Nuestra intención inicial era la de quedarnos en Trujillo, pero siguiendo las recomendaciones que nos habían dado, nos fuimos a disfrutar de la tranquilidad del pequeño pueblo pesquero de Huanchaco, en las afueras de Trujillo.

A pesar de que el tiempo no estaba para bañarse, pudimos pasear por la playa y por el pueblo, así como conocer los “caballitos de totora” (balsillas o tups), pequeñas embarcaciones hechas de totora usadas por los habitantes de la zona para pescar desde hace más de 4000 años. El hostal donde nos alojamos, el Hostal Océano, fue de lo mejor, ya que a parte de la amabilidad de sus dueños, nos sentimos supercómodos y relajados. Habitación matrimonial con agua caliente, televisión por cable, vistas al mar, wi-fi y cocina… ¡todo por poco más de 4€ por persona!

A parte, esta zona del norte del Perú es muy importante debido a los numerosos yacimientos arqueológicos pertenecientes a diversas culturas preincas: principalmente la cultura moche y la cultura chimú. Así que siguiendo con el gusanillo de aprender sobre éstas, fuimos a visitar algunos de estos yacimientos: la Huaca de la Luna, perteneciente a la cultura moche y de la cual hablaremos en otra entrada más adelante; y la ciudadela de Chan Chan, perteneciente a los chimúes.

Esta ciudadela, Patrimonio de la Humanidad, es la segunda mayor ciudad de adobe del mundo y se considera la mayor ciudad precolombina de toda América. Se encuentra en una inhóspita zona desértica muy cercana al mar, entre Trujillo y Huanchaco. Se supone que en sus tiempos albergaba más de 10.000 viviendas, aunque hoy en día, lo que queda más o menos en pie para visitar es el palacio de Nik An, un amurallado centro social y religioso.

Este palacio representa el mayor ejemplo de la importancia del mar para esta cultura y del culto que se le rendía, puesto que a lo largo de sus paredes se pueden ver numerosas representaciones de pelícanos, peces u olas marinas.Se cree que se rendía culto al mar para intentar evitar los constantes fenómenos de El Niño que otras culturas anteriores habían sufrido (entre ellas la cultura moche, de la cual provienen).

Según las creencias chimúes, la humanidad descendía de cuatro estrellas, y, sus descendientes, los fundadores de la cultura chimú, llegaron en balsas de totora desde el mar.

Debido a su cercanía al mar, la sociedad chimú vivía principalmente de la agricultura y de la pesca (mediante el uso de los caballitos de totora). En los centros urbanos como la ciudadela de Chan Chan, en cambio, se llevaba a cabo la artesanía a gran escala.

La cultura chimú, como sociedad administrativa-militar, se extendió por toda la costa norte del Perú, desde el año 900 hasta la conquista de los incas (siglos XIII o XIV). Los incas necesitaron un gran esfuerzo para conquistarlos, ya que resultó ser uno de los reinos más extensos y mejor organizados que sometieron.

La verdad que la visita a la ciudadela nos gustó, aunque poco queda de como debía ser. Las lluvias, el tiempo y el ser humano han causado serios estragos…

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