¡Por fin, el mar!

Han tenido que pasar 5 meses y medio para que volviéramos a la costa del Pacífico y para que pudiéramos disfrutar de sus colores y su fuerza. ¡Ya teníamos muchas ganas! Y no nos ha fallado para nada. ¡Ha sido uno de los momentos del viaje!

Después de un viaje interminable de 13 horas desde Arequipa, llegamos por fin a Paracas, pequeño pueblo costero al norte de la Reserva Nacional Paracas y frente a las espectaculares Islas Ballestas. El pueblo no tiene nada especial, excepto que tiene mar, y a nosotros esto nos encanta.

Para visitar la Reserva Nacional Paracas decidimos alquilar unas bicis para recorrer el máximo posible en un día. Los paisajes desérticos amarillos, naranjas, marrones contrastaban con el azul del mar. El día nos acompañó con un sol abrasador, como hemos podido sentir en nuestros hombros, que están más rojos de lo debido.

Pero lo realmente bonito fue cuando fuimos a las Islas Ballestas, muy ricas en fauna. Estas islas son muy importantes para la economía peruana, ya que un alto porcentage de sus ingresos viene de la exportación  al resto del mundo de guano proviniente de estas islas. Es tal la cantidad de aves marinas que en ellas viven, que el guano se acumula en grandes cantidades.

De camino a las islas nos pudimos acercar al famoso Candelabro de Paracas, una figura grabada en la roca en forma de candelabro de unos 127×68 metros. Como las líneas de Nazca (que nosotros no hemos podido visitar por su elevado precio), nadie sabe bien bien el origen de esta forma. Se barajan varias hipótesis: que fue grabado por los piratas para marcar la zona donde escondían sus tesoros; que fue hecha por la cultura paracas, una cultura preincaica que habitaba esta zona; o bien que fue hecha por los conquistadores como método de señalización. Nosotros incluso llegamos a pensar que ha sido hecho como reclamo turístico. Ninguna de las teorías ha sido todavía demostrada, pero en cualquier caso, el contemplarlo merece la pena.

Ir a las Islas Ballestas, fue una especie de sueño cumplido: ¡fue como estar en un documental! Vimos muchísimas especies de aves marinas, como el pelícano peruano (Pelecanus thagus), el piquero peruano (Sula variegata), parecido a nuestro alcatraz, el cormorán neotropical (Phalacrocorax brasilianus), el cormorán guanay (Phalacrocorax bouganvillii), el cormorán de patas rojas (Phalacrocorax gaimardi), la gaviota peruana (Larus belcheri), el gaviotín peruano (Sternula lorata) y lo más espectacular: ¡pingüinos de Humboldt (Spheniscus humboldti)! Estos pingüinos, sólo se encuentran siguiendo la corriente de Humboldt, que es una fría corriente marina que baña las costas del Pacífico de América del Sur.

Además, también pudimos ver mamíferos marinos como el delfín mular (Tursiops truncatus) o ¡el lobo marino suramericano o de un pelo (Otaria flavescens)! Vimos muchos grupos de ellos, formados por enormes machos con su harén de 7 u 8 hembras. ¡Pudimos ver incluso machos luchando entre ellos!

Realmente fue muy emocionante, ya que para nosotros ¡fue la primera vez que vimos lobos marinos y pingüinos en estado salvaje!

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